Chontal: Cascada del Puma, Gallos de la Peña y Cueva de los Tallos

cruce del puento en moto

Llegamos a Chontal en el bus del mediodía, tras dejar atrás Pucará y visitar la planta procesadora de la ACRI. Allí nos recibe doña Jimena Mina, la encargada del Comité de Ecoturismo Comunitario de Manduriacos, formada por varias familias de la comunidad de El Chontal y Santa Magdalena que gestionan diferentes iniciativas de Turismo Comunitario en la zona baja y caliente del valle del Río Intag, ya integrado al Guayllabamba a su paso por la comunidad.

recorrido en motoTras un almuerzo rápido nos lanzamos sobre la moto de Don José, el guía que me llevará de excursión a conocer la Cascada del Puma, un pequeño rincón del paraíso en esta zona de Ecuador tan rica y atractiva.

Durante aproximadamente una hora ascendemos vertiginosamente por la pista lastrada que nos lleva hasta una finca propiedad de la familia de Don José. Valle de el ChontalAllí dejaremos la moto para seguir a pie por un sendero que continua trepando la montaña durante una hora y media más a ritmo tranquilo. Conforme ascendemos monte arriba se abre ante nuestros ojos las laderas contiguas del valle que, pobladas de frondosos bosques, nos obsequian con un verde subliminal.

Don José, formado y experimentado en la observación de aves, me llama la atención sobre algunos de los hermosos ejemplares de aves con plumas multicolor que se cruzan en nuestro camino. OrquídeaUna orquídea con flores que parecen caras de marcianos tristes pero algo presumidos nos barra el paso pidiendo como arancel una fotografía que apacigüe su presuntuoso ego.

Tras una horita atravesando pastos nos adentramos en la parte del camino que atraviesa el bosque primario que todavía conserva en su finca Don José.  Con cuidado de no resbalar por la amontonada hojarasca ladeamos la falda del cerro hasta llegar a una parte del camino que desciende en picado y que está acomodado por una cuerda que nos facilita la bajada.

El rugir de la cascada acecha y se torna ensordecedor conforme vamos acercándonos. IMG_2095 Entre el velo de vegetación se atisba la monumental cascada que espera agazapada tras una arista a ser descubierta por mis ojos fisgones.

Ante mí se abre un grandioso salto de agua guardado por el Puma que habita en estos lares y que da nombre a esta majestuosa cascada. Unos 50 metros de altura que descienden por un canal excavado durante miles de años por la fuerza del agua hasta el punto de penetrar en las entrañas de la roca y caer a una gran poza que se rompe más adelante por una nueva caída y así hasta seis veces creando un sistema de saltos de agua sobrecogedor, aunque desde el punto donde observamos, no se aprecia la magnitud del resto de saltos de agua.

Dicen los Taytas de estas tierras que las cascadas son centrales de reciclaje de energía y que bañarse en ellas nos limpia el alma y regenera el corazón. Bañarse en esta poza es impensable por el riesgo que trae la fuerza del agua que empuja río abajo, pero ciertamente que aquí se respira una energía que se siente con fuerza en el corazón.

El día se escapa entre las lomas que nos rodean así que apenados de no poder disfrutar por más tiempo esta maravilla natural, regresamos por el mismo camino que vinimos.

A la mañana siguiente nos levantamos un poquito antes del amanecer, sobre las 5, 30 horas para ir a conocer a los gallo de la peñaGallos de la Peña (Rupícola Peruviana), en la finca un campechano lugareño que amablemente nos abre las puertas de su lindero a pie de carretera para subir unos tres cientos metros de camino hasta un lugar específico donde esta ave del paraíso se reúne todas las mañanas antes de seguir su camino en busca de comida.

Nos acercamos sigilosamente hasta el  lugar indicado y de repente aparecen una pareja de aves de color rojo intenso, cola larga y cabeza cuadrada que son una auténtica maravilla. Durante más de media hora, inmóviles como piedras, contemplamos sus ágiles y graciosos movimientos arriba y abajo por las frondosas ramas. Me siento muy afortunado de poder ver con mis propios ojos un espectáculo natural tan bello como éste.

Cuando nos cansamos de observar descendemos de nuevo hasta el pie de carretera para cruzarla bajando un tramo corto de pista que nos lleva hasta la entrada de una sima donde yacen tranquilamente entre 10 y 15 ejemplares de Tayos (steatornis caripensis), tayosun ave nocturna que descansa aquí buscando el refugio de la luz y la frescura de sus aguas para retomar fuerzas hasta que caiga de nuevo la noche.

Tras algunas fotos complicadas por la ausencia de luz, seguimos camino a la finca orgánica de Don Gustavo donde desayunamos y tras una breve charla nos acompaña por su finca mostrándonos con orgullo lo que allí cultiva. No en vano ha sido premiado en varias ocasiones por ser la finca orgánica mejor manejada de la comarca.

Yuca, café, cacao, papa, papa china, zanahoria blanca, pitahaya, piña, fréjol, arveja, frutales, plátanos, sábila, tilapias, chanchos, gallinas, cuys, patos, ocas, conejos más todo lo que no alcanzo a recordar ni escribir, pudiendo asegurar sin riesgo a equivocarme que esta familia es plenamente autosuficiente.

palmeral de banano

En medio del platanero sobresale un árbol muy especial. Alberga una casa en lo alto de su copa que, aunque ahora está abandonada, está a la espera de ser reformada para cobijar de nuevo a turistas ávidos de nuevas experiencias.

Casa del Arbol

Un cálido abrazo nos despide de Don Gustavo y su familia. El Bus de las 12.30 no aguarda y toca cogerlo al vuelo.

Para contactar con el Comité de Ecoturismo de Manduriacos y reservar una visita se puede contactar directamente con Doña Jimena Mina al teléfono (+593)06-3051108 o con Don Fabián Hernández 0992640496.

En Nangulví, IntagTours vende paquetes turísticos donde se incluye la visita a el Chontal.

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