Intag, la lucha continúa

Protesta antimienra ante las oficinas de la ENAMI en Quito

La amabilidad y hospitalidad de los habitantes del Valle de Intag, contrasta con su fuerza y determinación a la hora de defender su tierra, dispuestos a dar la vida por dejar a sus descendientes una tierra libre de minería y contaminación.

IMG_2027Durante años los Inteños e Inteñas han demostrado ser conscientes de la riqueza que supone vivir de lo que la tierra te da cuando la trabajas duro, de la libertad que te da no estar subyugado a un horario ni un salario, de no tener patrón ni someterse a su explotación, del valor que supone la comunidad como grupo social que funciona como cohesionador y puntal de la solidaridad entre vecinos y vecinas. Esta conciencia da valor a su entorno y a los frutos que de él extraen con amor y cariño, por lo que es fácil pensar que difícilmente permitirán que otros modelos económicos y sociales, fundados en la quimera del oro, penetren y destrocen sus medios de vida actuales.

La punta de lanza de esta lucha son los miembros de la Comunidad de Junín. La lucha de sus moradores es histórica por haber logrado mantener a raya con pocos recursos y mucho sentido comunitario a la multinacional japonesa Bishimetals primero y la canadiense Ascendant Cooper después, que intentaron explotar los yacimientos de cobre que se encuentran bajo los suelos de la Reserva Comunitaria Llurimagua, un bosque primario de extraordinaria belleza y biodiversidad, que gestiona la comunidad con el objetivo de generar sostenibilidad a sus fuentes de agua y conservar la maravillosa riqueza natural que alberga.Comunidad de Junín

Allá por finales del siglo pasado la empresa japonesa realizó estudios geológicos y prospecciones para valorar la posibilidad de extraer el abundante cobre que alberga la reserva. Tan sólo de aquellas prospecciones quedó contaminado el Río Junín con ácidos que aún hoy impiden el uso de la comunidad de esta cuenca hidrográfica.

Esas fueron las primeras pruebas de que el cura de la parroquia podría tener razón cuando empezó a difundir las posibles consecuencias negativas que traería la minería sobre una comunidad, por aquél entonces, contenta de que futuras inversiones pudieran traer “riqueza y prosperidad.”

La comunidad fue informándose sobre el tema y algunos de sus miembros visitaron otras zonas del país y de Perú para comprobar con sus propios ojos cuáles son las nefastas consecuencias de la minería a cielo abierto sobre la naturaleza y la población colindante.

 

mineria

No sólo consecuencias ambientales como la extinción de la flora, la fauna y la pérdida de extensas áreas de bosque primario y secundario, ni por la contaminación de las aguas, también por las consecuencias sociales que la empresa minera trae a las comunidades donde se asienta: Especulación de tierras, inflación generalizada de alimentos, vivienda y servicios, trabajo precario, crecimiento urbano descontrolado, explotación infantil, prostitución, alcoholismo, delincuencia, desplazamiento de las poblaciones y en definitiva pérdidas de los derechos colectivos, territoriales y ambientales.

Pronto Junín se organizó e inició una lucha que aún hoy perdura, llegando a involucrar en el camino a una buena parte de la población del Valle de Intag, del Cantón Cotacachi, la provincia y de todo el país, así como a diferentes organizaciones que han crecido junto a la lucha de estas gentes y han demostrado que unidos y organizados nadie puede vencerles, porque aunque un día acaben entrando las mineras, la victoria de la dignidad y el triunfo moral siempre serán suyos.

Tras el primer intento de la minera japonesa, Junín consiguió captar la atención de organizaciones ecologistas japonesas que pronto apoyaron iniciativas económicas que pudieran resultar alternativas a la explotación minera, y es así que nacieron empresas cooperativas como la ACRI que hoy en día da trabajo a 300 productores de café arábico de altura 100% orgánico de excelente calidad y que se exporta países como España, Italia, Alemania y Japón.

Otras alternativas surgidas de esta lucha es el turismo comunitario plasmado en la Red Ecoturística Intag y su touroperadora Intagturs que comercializa con éxito diferentes paquetes turísticos gestionados de manera comunitaria.

Estas y otras alternativas como la empresa de jabones del Rosal liderada por mujeres o la Corporación de Talleres del Granvalle han permitido a todo el Valle de Intag desarrollarse de manera sostenible, sin grandes impactos ambientales y sociales, fortaleciendo a la comunidad y su organización y promoviendo el papel activo de la mujer como factor de cohesión y desarrollo comunitario, como puede verse en este estupendo documental de nuestras amigas de AlbaSud.

Sin embargo, la crisis económica mundial ha afectado gravemente a este sector de comercio justo desarrollado bajo el paraguas principal de la cooperación española y europea que prácticamente ha desaparecido en los últimos tres años dejando al valle de Intag herido de gravedad.

La oportunidad de supervivencia está en el propio desarrollo de Ecuador, ya que el crecimiento de la clase media en Ecuador, del 14% en 2003 al 35% de la población en 2013, y el fuerte impulso que está teniendo el turismo internacional del 15% en 2012, está propiciando nuevas oportunidades de desarrollo del sector turístico comunitario y del comercio justo.

Sin embargo, este mismo desarrollo es a la vez la puerta giratoria de su futuro ya que las políticas de desarrollo sustentadas en el extractivismo y la explotación de recursos a gran escala del gobierno ecuatoriano vuelve a dejar al Valle de Intag y a Junín a merced de las políticas neoliberales cerrando un círculo vicioso que desgraciadamente todos podemos intuir cómo terminará si no se toman medidas al respecto.gallo de la peña

Recientemente el Municipio de Cotacachi aprobó en el pleno municipal los permisos para iniciar las prospecciones de nuevo en la reserva de Junín. Por otro lado, tres presas hidroeléctricas se están construyendo ya sobre la cuenca del Río Íntag y la nueva carretera de Otavalo a Esmeraldas que atraviesa toda la región del Valle de Intag se está construyendo atravesando diferentes zonas protegidas sin apenas medidas correctoras para reducir el impacto medioambiental.

La lucha de los Inteños y de Junín es la misma que la de los Samis en Suecia, de los Dongrias Kondhs en India, de los Bosquimanos en Botswana, de los Awás en Brasil.

Esta lucha es tuya y es mía, como lo es de todas las personas sobre el planeta que piensan que el dinero no se come, que el dinero no lo es todo y que existen alternativas al modelo de desarrollo extractivista-neoliberal que pueden permitir desarrollar un país y a la vez conservar los medios de vida que mantienen la cultura, los recursos naturales y la sabiduría de los pueblos ancestrales, como ha demostrado con su ejemplo todo el pueblo de Intag durante casi 15 años.

IMG_2095Otavalo nos espera de regreso después de once días intensos y emotivos donde hemos aprendido a ver orquídeas en un pequeño paraíso, a hacer el pan de yuca, a elaborar jabones artesanales, hemos visitado un taller de artesanías en lufa, hemos caminado por senderos de ensueño, hemos visto cascadas maravillosas, nos hemos cargado de valor para seguir en la lucha antiminera, hemos aprendido a hacer chocolate y panela, a tostar café, nos hemos bañado en aguas termales, hemos visto aves, monos y mariposas extraordinarias y sobre todo hemos conocido gente maravillosa, amante de la naturaleza, que lucha y sigue luchando por mantener sus riquezas naturales a costa de sus propias vidas si es necesario.

¡Viva Intag Libre de Minería!

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