Junín, ejemplo de conservación y desarrollo

Comunidad de Junín

Junín, tierra de hombres recios y mujeres dinámicas constituye hoy una comunidad de apenas 300 personas que luchan por mantener unos medios de vida en equilibrio natural con la riqueza natural de su entorno.
Para llegar se necesitan algo menos de 4 horas en bus desde la terminal de la Ofelia, al norte de Quito, hasta la cebecera de la Junta Parroquial de García Moreno. Después, una hora y media más desde García Moreno hasta Junín en buseta de línea regular si tienes suerte de enlazarla o aprovechando el bus escolar según el horario. También se puede subir caminando en un par de horas desde García Moreno o en algo menos de tiempo si dispones de dinero para alquilar unas mulas. Nosotros elegimos la buseta escolar de las 13 horas tras pasar la mañana fabricando jabones con Doña Germania en la comunidad de El Rosal.

Entrada a la Reserva ecológica de JuninCuando llegamos al cruce, señalizado adecuadamente, caminamos cinco minutos hasta llegar al Albergue comunitario de Junín, una bonita cabaña de tres plantas gestionada por la Asociación Ecojunín, formada por 19 mujeres y 14 hombres pertenecientes a las comunidades de Junín y Chalguayaco Alto.
Me reciben Don Luis, el guía que me acompañará por la tarde y Doña Olga, que se encargará de prepararnos la comida.
Albergue Comunitario de JuninLa cabaña tiene dos plantas con comedor y sala de reuniones en la planta baja, con hermosas vistas del bosque protector que rodea la cabaña y en la primera planta hay 4 habitaciones de 4 personas cada una. En la tercera planta se acomodan las hamacas en un espacio techado pero sin paredes, para poder divisar desde la altura las aves y monos que merodean las copas de los árboles.
Las habitaciones son limpias y disponen de dos literas cómodas y amplias. Los baños son comunitarios, están limpios y disponen de agua caliente.
Después de un rico almuerzo, compuesto de la cotidiana sopa y el seco de pollo, damos un paseo hasta la comunidad Iglesia de Juníndonde nos espera el Cabildo para mostrarnos su plantación de café.

Mientras observamos la planta de secado del café, Don Luis conversa incansable sobre las aventuras vividas en la comunidad en su lucha contra las mineras y cómo ésta ha fortalecido a la comunidad, dando conciencia y experiencia a la que no renunciarían por nada pese al dolor y el sufrimiento que han padecido.

Su hijo menor, que nos acompaña todo el rato, observa con orgullo a su padre con las orejas bien abiertas mientras él sentencia: “Si no somos capaces de ser coherentes ante nuestros hijos, ¿cómo podremos hablarles de dignidad cuando no haya futuro?”

planta de secado de caféSeguimos caminando y recorriendo la comunidad mientras Don Luis no deja de hablar y yo le escucho con atención y renovado entusiasmo, pues sus palabras llenan de coraje como el ejemplo del Che en Bolivia o de Ghandi en la Marcha de la Sal. Y es que cuando hablan la justicia y la solidaridad sobre los cimientos de la pasión y el valor, no queda más remedio que abrir las orejas y empaparte de sus motivadoras palabras.
Regresamos de nuevo al Albergue y seguimos conversando hasta la hora de la merienda, cuando llegan Daniel y Parker, dos universitarios norteamericanos que trabajan como Observadores Internacionales en la zona para fomentar y preservar el respeto de los Derechos Humanos en la zona.
Su organización de origen estadounidense lleva trabajando en la región más de diez años apoyando a las comunidades en tareas de promoción de los DDHH y denuncia de los casos de violación cuando éstos se han dado, como puede verse en este estupendo documental de 2008 .
Tras una larga conversación hablando de política, de la situación minera y de las violaciones de DDHH que esta situación ha traído a la comunidad nos vamos a descansar en las cómodas literas de la habitación.
Amanecer sobre la cordillera ToisanAl día siguiente me levanto a las 5 de la mañana y tras un estimulante desayuno emprendemos ruta de nuevo para avistar aves en el bosque contiguo a la cabaña y que pertenece a la propia Reserva Comunitaria de Junín.
Tras una hora y media de caminata nos regresamos de vacío en cuanto a aves se refiere, no siempre se tiene la suerte de ver las maravillosas aves que habitan la Reserva, sin embargo me llevo en mi disco duro la visión de un espectacular amanecer tras el cerro pelado y la cordillera Toisán.
Ponemos rumbo hacia nuestra próxima parada, Santa Magdalena, en el Valle de Manduriacos en la zona baja del Valle de Intag donde confluyen el Río Intag con el Guayabamba.
Han sido tan sólo unas pocas horas en la comunidad de Junín, pero tan intensas y esperadas que seguro volveremos mejor preparadas para defender con la palabra y la desobediencia civil unas tierras que nos pertenecen a todas y como tales hemos de preservar.

Intagtours y Runa Tupari disponen de paquetes turísticos de varios días de duración para visitar la reserva comunitaria de Junín,

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