La Calera

Paisaje en la comunidad de la Calera, Cotacachi. Tayta Imbabura (4630 msnm)

Sobre las doce del mediodía llego a la comunidad de La Calera, a unos dos kilómetros al sur de la zona urbana de Cotacachi, tras una breve carrera en Taxi desde el Parque central por 2 $. Las indicaciones de Runa Tupari son claras, media cuadra al sur desde la escuelita, pero para asegurar el tiro pregunto a un par de lugareños que amablemente me indican el mismo camino, media cuadra al sur, en la tiendita.

Cuando llego al umbral de la tienda, Doña Ana sale al paso para darme una calurosa bienvenida a la vez que me invita a entrar en la trastienda desde la que se accede al patio interior de la casa.

Jardín de la casa Runa KawsayUn bonito jardín presidido por varios árboles frutales de dimensiones considerables y numerosas plantas que alegran la vista de los foráneos y curan el cuerpo, la mente y el espíritu de los pueblos originarios, que con su conocimiento y respeto, protegen la sabiduría de los antepasados.

Enseguida me guía hasta la habitación y me ofrece acomodarme y descansar hasta la hora de comer. La habitación es sencilla pero acogedora y cómoda. Una cama doble y una auxiliar con un pequeño mueble y una mesita de noche con lámpara. El baño está limpio y dispone de ducha de agua caliente con calefón y toallas limpias. No se puede pedir más.Habitación triple en Alojamiento familiar turístico Runa Kawsay

Al otro lado del único ventanal de la habitación, un resguardado porche con bancada y al frente el jardín. Al lado de la ventana, una mesa de escritorio donde descansa el libro de visitas de la casa. Un pequeño recuerdo de las personas que desde el año 2003 han visitado la casa y han querido dejar unas palabras para la familia. No puedo resistir la tentación de echar un vistazo y enseguida compruebo que el cien por cien de los comentarios son positivos.

Un par de libros sobre la mesa captan mi atención pero enseguida me quedo con el primero que veo: “Las venas abiertas de América Latina” escrito por Eduardo Galeano y publicado en 1971.  Una referencia bibliográfica imprescindible para cualquier interesado en la historia de la región. Así que ni corto ni perezoso me lanzo sobre la hamaca del jardín para transportarme a una época de sangre y fuego que ojalá nunca hubiera sucedido.

El revoloteo cercano de un colibrí me distrae de la lectura justo en el momento en el que doña Anita anuncia el almuerzo, sopa de Quinua y papas con grelos. ¡Excelente!

Al almuerzo se incorpora el marido de doña Anita, don Luis, que recién se levanta porque en la noche anterior estuvo disfrutando del baño ritual en la Calera que se celebra a partir de medianoche para dar el pistoletazo de salida a las fiestas de Inti Raymi en la comunidad.

Don Luis es un hombre joven y afable por lo que no es difícil tener una buena conversación con él en la  sobremesa. Me cuenta que trabaja en Runa Tupari de guía y que realizan excursiones por toda la provincia: Cuicocha y Mojanda e Intag son las zonas más visitadas junto con el mercado de Otavalo y la cascada de Peguche.

Me cuenta cómo empezaron hace unos doce años con pocos medios y mucha ilusión y que varios proyectos de cooperación han ayudado a fortalecer la empresa sin ánimo de lucro que creó la UNORCAC en el año 2001. También me cuenta que al principio la comunidad era un poco reacia a recibir turistas en la comunidad ya que les veían con desconfianza y el miedo natural a lo desconocido que todos padecemos alguna vez en la vida. Con el tiempo y el desarrollo del proyecto la aceptación es plena y los moradores gustan de conversar con el viajero sin reparo alguno. En la comunidad existen unas 7 familias que participan en el proyecto y acogen turistas en sus casas para compartir el día a día de la comunidad.

Los turistas son mayoritariamente holandeses, franceses y alemanes y hasta hace pocos años también españoles aunque estos han bajado notoriamente su afluencia debido a la crisis económica.

Los ingresos que esta actividad aporta a cada familia suele rondar la mitad de un salario mínimo en Ecuador que en 2013 está en 318 $ y en los meses de temporada alta pueden llegar a unos 400 $. Estos ingresos son un excelente complemento a la economía de subsistencia de las familias participantes que pueden mantener de esta manera sus actividades artesanales, agrícolas, ganaderas y de pequeño comercio que permiten la sostenibilidad de un estilo de vida necesario para el equilibrio natural y social del país.

Doña Anita, que escucha atenta y curiosa, nos saca de nuestra conversación “arregla mundos” invitándome a trabajar con ella en el horno de pan, lo que acepto con mucho gusto. Cuando llego a la zona de trabajo me esperan dos masas ya trabajadas y reposadas de una mezcla de harina, agua, huevo, levadura y sal. Sólo queda darle forma a la masa, así que Doña Anita me muestra cómo hacerlo. Con la torpeza del principiante que contrasta con su natural habilidad hago unos boñigos de “pansito redondo y gusanitos” que aunque estéticamente dejan mucho que desear, recién horneados sabrán a gloria para la hora de cenar.

Tras un ratito agradable compartiendo con Doña Anita, y terminadas las tareas panaderas, salgo a dar un paseo por la comunidad, cámara en mano y con ganas de perderme.

Vistas del volcán Imbabura en los aledaños de la Calera.Campos de trigo verdecido por las lluvias del invierno se mueven como un mar ondeado por la brisa vespertina de San Juan, fresca y vigorosa anunciando días de celebración por el solsticio de verano. El Tayta Imbabura con sus imponentes 4.620 metros de altitud domina la escena recordando su deidad sobre estas tierras que le veneran. No puedo dejar de inmortalizar el momento que os comparto con gusto.

Todo es paz y sosiego y ni siquiera los chanchos y las gallinas que campan a sus anchas por doquier, se alteran por mi presencia perpetuando su obsesión por buscar cualquier cosa que echarse a la boca.

Por la noche cenamos pronto y a descansar porque al día siguiente los danzantes de la Calera empiezan a reunirse sobre las dos de la madrugada recogiendo a los hombres casa por casa hasta que todos juntos marchan a media mañana hasta el Parque Central de Cotacachi para “Tomar la Plaza” y repetir un rito que perdura desde hace décadas. Lo siento pero esa historia es digna de otro post.

Estos tres días en la comunidad han sido excelentes, me he sentido como en casa cuidao por Doña Anita y Don Luis. La experiencia de convivencia en familia con las comunidades es muy recomendable y necesaria para comprender un poco mejor este país y su gente, amable y hospitalaria. Una actividad ideal para compartir en familia con hijos o en grupo de amigos.

Para más información y reservas podéis visitar la página de Runa Tupari donde comercializan esta actividad.

Datos técnicos:

Paquete turístico: Convivencia con familias

Empresa: Runa Tupari

Fechas: del 23 al 25 de Junio de 2013

Reservas: http://www.runatupari.com/index.php/lct-1

Valoración Recíprocco:

*Deficiente, **Regular, ***Aceptable, ****Bueno, *****Excelente

Alojamiento: ****

Comida: ****

Servicio: ****

Entorno: ***

Interés social: ****

Valoración global: ****

One Comment on “La Calera

  1. La Calera | Reciprocco.org (Beta) , es genial, desde que os recibo no puedo parar de mirar todas vuestras sugerencias y me alegra cuando recibo uno más, sois lo mejor en español, me encata vuestra presentación y el curre que hay detrás. Un beso y un abrazo, nos alegrais la vida.

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