Lecciones de la Madre Selva

El Río Llushin separa la Reserva del mismo nombre propiedad de la comunidad Amazanga con el Parque Nacional Sangay

1. Prescindir de todo lo que te puede parecer imprescindible pero que no podemos cargar a nuestra espalda.

Don Rafael contempla la belleza de esta laguna ubicada en la reserva Llushin de su propiedad2. Dudar siempre de quien te está guiando por el camino. Aunque te parezca que puede ser Don Rafael, también podría ser Amazanga Warmi Cocha (Diosa Guardiana de la Laguna) “que te quiere llevar”.

3. Reforzar el valor de la amistad y la camaradería con tus compañeros/as de viaje por el corazón de la selva.

4. Cuando llueve en la selva, nunca llueve a medias, siempre llueve de verdad. Lo ponchos no sirven más que para empaparte de tu propio sudor.

5. Si quieres ser el primero en llevarte la foto del templo sagrado de la cascada deberás pedirle permiso de corazón a la Pacha Mama  para que te conceda la gracia de mostrar por primera vez la foto al mundo.Templo de la cascada en la Reserva Llushin propiedad de la comunidad Amazanga

6. Cuando llegues a la casa donde pasarás la noche, deshabitada por más de un año, vigila con la ropa tendida dentro pues puede haberse convertido en el dormitorio de centenares de murciélagos.

7. Cuando bajas por el lodazal, clava el talón para no resbalar. Y si pesas 280 libras más las 30 de la mochila, tan sólo inténtalo y encomiéndate a la PachaMama.

8. Aprender a sentir con el corazón, abrazado a un laurel de 30 metros de altura y cuatro brazadas de hombre / 6 de mujer de ancho.

9. Cuando cruces el río Pastaza crecido por las lluvias y el capitán de la canoa se ponga chaleco y no te ofrezca uno a tí, no pienses que serás tú el que vas a morir, sino que será él quién te salvará.

10. Sentarte en mitad del camino, sólo y en silencio, y descubrir nuevos sonidos, olores y colores nunca vistos hasta entonces.

 

 

 

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