Pucará, el dulce sabor de la panela.

Valle de Intag

Llegamos a Pucará en la cabecera de la cuenca del Río Intag alrededor de las 4 de la tarde. Los hermanos Flores me están esperando en el pequeño taller donde fabrican la Panela, como se llama al producto que surge del primer prensado de la caña de azúcar sin aditivos ni procesos químicos. Es decir, el azúcar natural.

Enrique, Eloy y Eladio, acompañados de algún vecino improvisado como ayudante llevan desde las 6 de la mañana en el proceso de elaboración de la panela. Ellos son tres de los 7 hermanos Flores que viven en Pucará, en la parte alta del valle del Río Intag, y se juntan en la fábrica familiar para elaborar la Panela para uso doméstico y venta en el vecindario.

Máquina de prensadoLa caña de azúcar fue recolectada en la finca familiar el día anterior y la muelen en una máquina torneadora que prensa la caña y extrae el delicioso jugo de la caña de azúcar que por supuesto me dan a probar.

Ese jugo mezclado con agua lo vierten sobre la primera de una serie de 6 tinas de acero cuadriculadas, de tamaño aproximado a un 1 metro cúbico y colindantes entre sí, que reposan sobre el techo de un horno del tamaño de las tinas unidas, donde queman los restos triturados de la misma caña de azúcar prensada, porque en el campo ya se sabe, nada se bota.tinas para deshidratar el jugo de caña

El horno caldea las tinas, el jugo de caña va espesando y con unas palas de calabaza el artesano va filtrando y pasando el jugo de tina en tina hasta que llega a la última dónde toma la textura y el sabor deseado. Del filtrado intermedio se recoge el Otavalillo, un jugo medio espesado y adorado por los niños que acuden como abejitas para recibir su dosis de dulce. De la tina final se extrae el jugo con la textura idónea para fabricar las famosas melcochas y también se separa una parte para moldear después el “Santito”.Un santito de panela

En el punto óptimode textura y color, que sólo los expertos artesanos saben reconocer, el jugo se pasa a un balde de madera rectangular donde se amasa el líquido con una pala de madera para blanquear y dar mayor consistencia mientras se enfría el producto.

De ahí se pasa la masa a unos moldes de madera en forma de cuenco donde se dejan reposar durante unos 15 minutos para enfriarse y así están listos los atados de panela. En el día de hoy han llegado a fabricar unos 45 atados de 10 libras de panela cada uno que se venden en el vecindario por unos 4$ el atado.

Atados de panela

El taller construido hace unos 25 años por la familia Flores puede alcanzar una producción de unos 60 atados en un día aunque tan sólo se produce entre 4 y 6 días al año.

Acabamos casi de noche y tras la larga jornada de trabajo cenamos y descansamos pronto. En la mañana ordeñamos las vacas y curamos a una de las vacas con una infección en sus ubres. Después nos llevamos las vacas paseando hasta otro potrero donde pasarán el día y aprovechamos para que me enseñen la finca donde tienen sus variados y ricos cultivos: papa china,  yuca, zanahoria blanca, plátanos y un largo etcétera como en la mayoría de fincas integrales orgánicas que abundan en toda la región.

vaca feliz

Pasamos la cerca de un potrero y me encuentro tras los arbustos con un espectáculo maravilloso. Pucará está en lo alto de una loma ubicada en la cabecera del Valle de Intag y está rodeada de quebradas por tres de sus 4 costados, con lo que tiene el privilegio de contar con una de las mejores vistas panorámicas de toda la comarca. como lo demuestra la foto de la portada de este post. El  paisaje es sobrecogedor y la cara del Inca se muestra vigorosa a nuestra vista.La cara del Inca

Lastimosamente debemos seguir nuestro camino al encuentro de la ACRI, la cooperativa de caficultores que está resultando motor económico de la región y ejemplo de economía social y solidaria con beneficios sociales y ambientales de profundo calado. Así que después del fraterno abrazo y el sincero agradecimiento por la hospitalidad recibida nos despedimos de la familia Flores esperando que algún día podamos retornar con más tiempo y disfrutar mejor de su alegre simpatía y aprender más de su estima por la tierra.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *